domingo, 22 de septiembre de 2013

No soy de hierro

Ironblogger
Sí, escribo en el blog y todo. Que para eso está, no? Y esta vez la palabra Iron me viene que ni al pelo.
Esto hoy es complicado. Cuando te casas con alguien, muchos hombres piensan que automáticamente sus mujeres deben saber planchar, cocinar, coser... al igual que muchas mujeres piensan que el anillo te transfiere una serie de conocimientos sobre bricolaje, fontanería, electricidad... Y lo mismo pasa cuando nos convertimos en padres y madres. Que automáticamente debemos ser de hierro. Ni para ponernos enfermos ni para que otras circunstancias de nuestra vida interfieran en el papel que libremente hemos escogido.
Pues no! No soy de hierro, ni lo soy ni quiero serlo. Y no estoy hablando de un resfriado ni nada por el estilo. Eso está chupao, es una mariconada, como que los cuadros y las rallas no combinan (que se vista así el Kortajarena o el Velencoso, a ver qué pasa. Bueno, pasa que cuanta menos ropa mejor, no?). Te tomas una pastilla y en 2 días lo tienes superado. Lo máximo que puede pasar es que dejes el suelo lleno de mocos. Pues no pasa nada. Mira para abajo cada vez que tus hijos comen, ya verás el pollo que se monta.
El dinero es importante, claro está, y eso afecta a nuestro estado de ánimo como adultos, pero... para qué sirve el dinero cuando no hay salud? O cuando la salud está muy tocada y comprometida?
Sí, estamos todo el día rajando de nuestras parejas, de nuestros jefes, que si la conciliación, que vamos, que podría decirse que en algunos (ALGUNOS) casos, esa palabra es el comodín. No puedo llevar al niño al parque porque salgo tarde, maldita conciliación. Sí, cierto. Como también lo es que cuando lo llevas estás haciendo de todo con el móvil y con las pipas menos jugar con tu hijo, o por lo menos, echarle un vistazo de vez en cuando, que sólo te inmutas cuando oyes un grito. Y fuerte, que como sea flojito sigues con el dichoso Candy Crush! Tu hijo conoce mejor el tono de whatsapp del móvil, que el del timbre de la puerta.
También están los hij@s de su madre que te critican porque sí. Porque ellos son seres superiores con capacidad para hacerlo y tú eres un mindundi. Para estos "valientes", he aquí una serie de acciones que podemos hacer/decir, según nuestro nivel de mosqueo de ese día:
- No hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
- Hablas a mis espaldas porque voy delante tuyo.
- Venga va, vete a freír espárragos.
- El cementerio está muy vacío, todavía hay sitio para ti.
Recuerda, son escoria, no merecen ni un segundo de preocuparte por ellos. Encontraran otras víctimas. Son así. Hienas carroñeras o plantas carnívoras.

Y a todo esto, llega un momento en que, de repente, la salud te falla. Qué haces? Además de cagarte de miedo, claro. Tienen que operar a tu pareja, la madre de tu hija de algo grave. No sabes cómo va a ir. Te planteas cómo has podido llegar hasta ese momento en el hospital, esperando una operación cuando el día de antes estabas haciendo bizcochos de chocolate. Si falla? Y si no falla pero no puedes estar como antes, sino con secuelas para siempre? Y la pequeña? Qué pasa con ella, como vive ese tiempo?
Llevo unos días pensando en ello. Y aunque, Vane, espero que no leas esto, porque perderías el tiempo leyendo chorradas, tía, te espero en la rampa para que la niña juegue con los monstruitos, que se están poniendo enormes.

Pero como normalmente las desgracias nunca vienen solas... A ver, qué pasa cuando pierdes a un familiar que lo ha sido TODO para ti? Tristeza infinita, pero no puedes venirte abajo, porque tienes a dos pequeños que se reflejan en tus ojos, en tus pensamientos y en tus actos. Puedes caer, pero siempre levantarte. Y aunque haya veces que sólo pienses en esta "famosa" frase:

Joder no joderemos, pero joder, que jodidos estamos

Y que visto desde fuera todo siempre resulta muy fácil, está claro que realmente no lo es. Sí, la vida a veces es dura, otras veces es una mierda y te gustaría hacerte chiquitito, pero OTRAS, en las que cualquier cosa compensa. Que si bajas por la escalera de tu edificio y el vecino está haciendo unas gambas, ese olor..., el camarero impasible detrás de una barra... Esos detalles esbozan una sonrisa en nuestra cara, en nuestro pensamiento, en nuestro ser.
Es más fácil decirlo que hacerlo, está claro, pero... muchacha, eres capaz de eso y más. Te tienes a ti, al resto, a la gente que te aprecia por lo que eres. En esos momentos en que las fuerzas desfallezcan, antes incluso que eso pase, habrá gente a tu alrededor. Tanto en tu cercanía física como virtual.

Así que no, no somos de hierro. Somos personas. Tan sólo personas, con un montón de debilidades, pero llenos de grandeza para vivir nuestra vida.

jueves, 5 de septiembre de 2013

La Maternidad de la A a la Z. F, de Fiesta

Vuelve a haber #azdelamaternidad, y aquí estoy yo!

La Maternidad de la A a la Z

Esta semana, la letra la tenía clarísima. La F. La F de Fiesta.
Podría ser un poco pelota y decir que he elegido esta palabra para describir lo que siento al retomar este carnaval. También podría decir que estoy de fiesta, ya que hoy empiezan mis vacaciones, y por eso he elegido esta palabra.
Pero ante todo sinceridad, así que no, por ninguno de los dos motivos. He elegido esta palabra porque hoy es el cumple del mini! Así que toca hacer una fiesta! Y claro, hay que preparar alguna cosa.

Lo que era para mi una fiesta - Antes de:
Esas fiestas de despedida en el gimnasio del cole... Un poco después estabas deseando que llegara fin de año o la fiesta mayor porque era los días en que te dejaban salir hasta tarde. O cuando ibas al pueblo. Sí, porque yo también iba al pueblo. Un pueblo alpujarreño al que si le quitas una letra la imaginación te la juega.
Había momentos en que esas fiestas se resumían en dos palabras, cuba y litro. Ya está, lo demás daba igual. Que ibas sucio y sudado, da igual: Absolut con limón. Que tenías sueño: Cacique con coca-cola.
También estaban las típicas fiestas de aniversarios de amigos que... bueno, que el resultado venía a ser el mismo, no nos vamos a engañar.

Lo que es para mi una fiesta - Después de:
Una reunión de pequeños seres con zumos y batidos que al acabar te dejan todo perdido. A no ser que te vayas a un parque (en enero si te vas a un parque no te mueves de toda la ropa que llevas) o a un local (demasiado caro para nuestros bolsillos pelaos).

Opinión totalmente subjetiva - En algunos casos las fiestas de ahora... para mi lo de ahora es horrible. Y no ya por la decoración, sino por todo lo que lleva asociado. Esto cada vez más parece una competición para ver a quién le ha quedado mejor ambientada la casa, le ha quedado mejor la tarta, los cupcakes (las madalenas decoradas, leche!), quién tiene a los niños mejor conjuntados, etc. Un aburrimiento total! En una fiesta infantil que se precie no puede faltar unas banderolas de color pastel. Joder... unas banderolas... lo siento! No me gustan nada de nada. Ni eso ni los lacitos. Quizá porque soy un hombre, pero me parece de un cursi que tira para atrás. Los snacks más sabrosos... Dónde han quedado los triángulos de nocilla o de jamón dulce y queso?
Y para darle color, tartas de fondant y los dichosos cupcakes. Antes te ponían unos ganchitos naranjas y unas ruffles al jamón y te hinchabas. Y los más afortunados, un huevo kinder por cabeza, que no por sombrero.
Y ahora una reflexión. No será que queremos hacer las fiestas más para nosotros y para los otros adultos invitados que para los verdaderos protagonistas, los niños? Para que nos vean que somos lo más. Ya está bien de competir, es ridículo.

Así que la fiesta del mini (fíjate que no he dicho nuestra fiesta a propósito) va a ser muy sencilla, en la que pondremos comida, bebidas, que haya espacio para que los pequeños jueguen, pero sobre todo, haciendo lo que a nosotros nos hace sentir bien. Total, te van a criticar igual porque la especie humana somos así, así que pasamos de querer contentar a todo el mundo y lo que haremos será estar bien nosotros, los 4. Egoísta? pfff... es posible, pero sobre todo, consecuente con la forma de vivir nuestra vida.


lunes, 2 de septiembre de 2013

Ciencia ficción? Restaurantes y niños

Qué! Ya has vuelto de las vacaciones? Espero que las hayas disfrutado, desconectado y aprovechado todos estos días para hacer aquello que nos cuesta más en nuestro día a día.
Personalmente ha habido unos cuantos cambios, pero vamos, poco a poco los iré explicando. Tenemos un nuevo miembro en la familia!! No, no hay que cambiar el título del blog. Simplemente el señor Pepito ha aparecido en escena. Es "alguien" que aparece y desaparece, según las ganas del monstruito grande. Te dice: quieres una sorpresita? Pues toma Pepito! Y el tío te saca la pichurrilla... Ya tiene hasta vida propia.
El mini está a puntito de caminar solo. No sé si tengo un hijo, o un muñeco de esos que los tocas y se ríe, porque no para. Y lo bien que nos los pasamos!!

Aunque no he estado de vacaciones, nuestro día a día ha sido muy agostil (sí, ya sé que esa palabra no existe). Hemos ido varias veces a comer o cenar fuera. Es lo que toca en verano.
Uffff, anda que no cambia la cosa, no? De esas salidas con tu pareja o con los amigos a la situación actual, cambia mucho. Aunque si te pones a pensar, en algunas ocasiones, tampoco tanto.

- Espacio físico. Antes mirabas si el sitio era romántico, pintoresco, si tenía sitio para mucha gente, y ahora miras también que haya espacio. Sitio para el carrito, para el bolso del carro, que a veces no pasaría ni como equipaje de mano en Ryanair. Lo escudriñas todo. Tu sentido arácnido te hace detectar las posibles salidas, bien sea para ir al baño con el grande en su operación pañal, prácticamente superada al 100% o con el mini por si se pone histérico y hay que salir a la calle a que le dé el aire. Y ya de paso a ti también.

- Los vecinos. Sí, porque miras a la gente que te toca en las mesas cercanas. Antes para que no te escucharan lo que tenías que hablar con tu pareja, y ahora, para que los vecinos no te miren con la misma cara que la señora Gúrpide cuando volvías a no llevar hechos los deberes de literatura castellana. Considero que esto también hay que tenerlo en cuenta. Mi pareja y yo hemos decidido tener niños, pero los de la mesa de al lado, pues habrá casos en los que no, y tampoco es plan que les den la comida. Lo que viene siendo, ser responsables de nuestros retoños. Y aunque los tengan, puede que sean como yo, que como he dicho alguna vez, a mi los niños ni fu ni fa, excepto los míos, por supuestísimo!
Además, si te toca con gente similar pues mejor, así te ahorras los por qués:
Por qué ese nene está jugando con la maquinita y no come? Por qué esa nena lleva un pantalón tan corto? Por qué ese señor no tiene pelo? Por qué esa bebida tiene el color de la coca-cola pero los nenes no podemos beber?
- Child-friendly. Están los hoteles gay-friendly, los productos bio-friendly. Aquí hago un inciso. Particularmente esto de las etiqueta Bio, Denominación de Origen, De proximidad, Eco, etc., es una forma muy moderna de subir el precio a muchos productos.
Pues eso, hay que mirar que los niños sean bienvenidos, que no sean unos proscritos. Los de tu zona ya los conocerás. En los que no conoces, algunos ya te lo dicen claramente. Otros es más sutil, pero si no tienen tronas, menú infantil o unas croquetas o nuggets, mejor no vayas. Y si además vas a primera hora como la mayoría de papis y te miran raro, puedes preguntar a qué hora pasa el autobús, das las gracias y te das la vuelta.
Antes, cuando íbamos un grupo al restaurante también debíamos mirar que admitieran adolescentes creciditos. Porque vaya follón que armábamos!

- Animación. A ver, esto no es estrictamente necesario. Hay algunos que tienen zona infantil para pasar mejor la sobremesa, con monitores o con alguno de los progenitores. Es buena esta opción, aunque a veces no tanto, ya que el niño está más pendiente de ir allí que de comer. También puedes llevarte tú una libreta y colores. Y... bueno, cuando vas a una despedida de soltero también buscas animación, no?

Somos padres y madres, pero ante todo, personas. Si antes ibas a restaurantes o bares, ahora hazlo también. Tu salud mental te lo agradecerá, y te aseguro que no será la siguiente parte de Misión Imposible. Si es en verano no tendrás problema, porque las terrazas van muy bien. En invierno la cosa cambia un poco, pero por nuestra experiencia, el chino es una buena forma de romper el hielo y hacerlo por primera vez. Luego según vayas cogiendo confianza ya podrás ir hasta al Celler de Can Roca. Los chinos son gente amable, y como no se enteran, puedes hablar de lo que quieras. Además, el tono de voz de ellos es elevado, por lo que si tú también lo haces en alguna ocasión, estarás en su salsa, Y no la agridulce, que casi mejor no saber lo que lleva, con ese color y ese sabor.

Iron Blogger

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