jueves, 14 de febrero de 2013

Cambio de ropa en la nursery

Pues ahí estamos nosotros como padres primerizos un día de enero de 2010.
Después de unas cuantas horas en el hospital y del "trabajo de parto" salió el monstruito.
Emocionante, sí. Pero eso creo que para cualquier padre/madre cuando ve a su hijo por primera vez, cuando sabe todo lo que ha costado llegar hasta ese momento, o momentazo, así que en eso no voy a descubrir nada nuevo. Quizá hable en otra ocasión, ya veremos.

Bien, sigo, que me despisto...

Llega el gran momento de coger al pequeño. 
Primero la mamá (importante, útil, necesario, vital) el primer contacto piel con piel, y luego ya empezaron todos (en nuestro caso fueran 5 o seis los que pasaron, eso parecía el bar de debajo de casa) a curar a la mamá de los monstruitos.

Llega entonces el turno del papá (es decir, yo mismo). Que claro, lo coges como buenamente puedes. A ver, con todas las emociones que has vivido en esas horas, todo lo que has pasado anteriormente, y ves ese "ente" ahí tan chiquitillo, al que te han dicho que tienes que aguantarle el cuello, la cabeza, los pies en posición horizontal, cuidado con el ombligo, cuidado con los hombros que no se le salgan... Pues eso, que lo coges como puedes, lo rodeas con tus brazos, te lo apoyas en los michelines, lo miras, desde tus globos oculares salen gotillas que hacen que se moje un poquito... No lo pierdes de vista. Mentira!. No pierdes de vista a nadie, ni al pequeñajo, ni a la mamá, que lo ha hecho muy bien. 

Dice la matrona (bueno, o alguien): dame al niño, que lo limpio y lo peso. Y tú piensas: y por qué no me pesas con él y luego le restas los 73456789 quilos míos  Pero claro, eso no lo dices, que hay que ser un poco realista y ante todo hay que facilitar la faena a la gente.
Tú ahí supervisando toda la operación, contándole los dedos de las manos y de los pies (sí, es una manía un poco tonta, pero lo hice desesperadamente). Llega el momento en que te dicen: ve a buscar la ropa que lo vestiremos en la nursery. Vale. A ver, y el niño, qué!? Pues el niño conmigo, a buscar la ropa que ya habíamos preparado...
Y finalmente lo llevas a la nursery. Siguiendo sus indicaciones, se lo "pasas" a la matrona lo más delicadamente que puedes, ya que si cogerlo no lo habías practicado, pasarlo de unas manos a otras, ya es de graduación (al menos en ese momento).
Y ahora empieza a ponerle la ropita.

Horror!!


Imágen para la entrada Cambio de ropa en la nurserySí, ésta es la cara que se me quedó cuando vi a la señora (pensé otra palabra), que estaba tratando al pequeño como un lomo embuchao!! Venga para arriba, para abajo, para el lado, para el centro y... p'adentro? Nooo, que no estaba tomando chupitos!!
No veas... pillé un mosqueo de campeonato. A ver, yo ahí tratándolo con toda la delicadeza posible y la señora (recordad que pensé en otra palabra) ésa que estaba "descuarijingando" a mi pobre niño. Estaba muy indignado! Que horror! No sabía qué hacer, sólo quería rescatarlo de aquellas manos que no paraban de moverse por ahí a lo bruto.

Que tranquilo me quedé cuando lo rescaté y ya los 3 nos fuimos a la habitación a mirarlo. O, mejor dicho, a admirarlo! No le quitamos ojo hasta pasado un rato. Ni me acuerdo, aunque si sé que se me hizo corto. Creo que en aquel momento me podía haber quedado así para siempre.

En septiembre de 2012, con la llegada del mini-monstruito, el cambio de ropa fue menos traumático para mi. Aunque la cara también se me cambió... y también pensé mucho en la señora de turno que lo cambiaba...

Ah! También le conté todos los deditos. Y sí, tenía 20.

8 comentarios:

  1. Jo! A nosotros no nos dejaban ponerle nuestra ropita, tenían que llevar todos la ropita del hospital, y a mi nena no le debía gustar nada porque pasé la noche poniéndosela y ella quitándosela!! je je

    Yo no vi como la vestían.. pero seguro que era como dices y si lo llego a ver también me mosqueo...

    Del momentazo no tengo palabras, pero si lágrimas, y también del padre!!, las primeras y únicas que le vi, bueno miento, alguna otra vez lloró, pero muy pocas, y desde luego no de esa manera...

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  2. Hola,

    Pues sí, mi pareja como estaba ahí "liada" no lo vio, pero fue un poco... Para que yo me altere con lo tranquilo que soy, imagina.

    Sí, es algo muy bonito, muy largo y que ha costado mucho esfuerzo llegar a término. Y bueno, como dicen por algunos lados: Mejor fuera que dentro.

    Gracias y salu2.

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  3. Fíjate que me quitas un peso de encima... ¡¡yo también conté los deditos!!¡¡de los dos peques respectivamente!!
    Como si fuera lo más complicado de completarse en mi tripa (inmensa, por otra parte hasta que salió cada uno de mis becerrillos...). A mí lo demás me parecía lo más normal pero esos dedos tan chiquititos, tan blandos, tan perfectos,... me tenían embelesada.
    Y sí, lo de los cambios por parte del personal sanitario... y las vacunas y las mediciones... no estamos preparados para ese shock.
    Bss

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    1. Pues suerte que encuentro a alguien más así, pq mi mujer me quería llevar al psicólogo, decía que no era normal. Me quitas un peso de encima :)
      Sí, para los que no estamos puestos en ese mundo es todo tan nuevo, tan de repente y con todas las hormonas a por uvas...

      Salu2. 1 abrazo

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  4. Recuerdo a Papá Crusoe describiendo una sensación parecida, pero en nuestro caso, no se llevaron a la Niña nursery sino que nos dijeron "ya podéis vestirla" ¿cómo? pero...¿nadie nos va a enseñar? Pues no. Un secreto, ni se me pasó por la cabeza contar los dedos...
    Con los mellizos fue peor, al ser prematuros daba pánico cambiarlos, la primera vez que cambiamos un pañal y vimos esos miniculos no eramos capaces de levantarles ni las piernas...Nos enseñaron las enfermeras y pensé "nos los rompen!!!"
    Aix...como pasa el tiempo, no?

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  5. Ufff... Nosotros el pañal con el primero hasta el segundo (y último día) no se lo cambiamos. No sabiamos y/o no nos atreviamos a hacerlo. Claro, como se lo llevaban tantas veces a hacerle controles... Si le preguntamos a la matrona si le podiamos cambiar y nos miró con una cara... Y el primer cambio no sabiamos ni como ponerlo. Ni al pañal ni al peque.
    Si que pasa rápido si... Pero nos gusta también porque cada etapa es un nuevo descubrimiento.

    Salu2

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  6. Uy madre es verdad que mujeres como zarandean a los guachos sin piedad y tu ahí contando los segundos porque acabe. Yo recuerdo cuando le limpiaron la boca porque tenía babilla, pobre mía casi le meten la servilleta hasta la campanilla. Desde luego esta claro que están hartas de moverse con críos pero algo de cuidao podían tener aunque sea x los padres.
    Besos

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    1. Si si... Para ellas es lo mas normal pq lo hacen infinidad de veces, pero vamos... Es que cuando tienes un hijo parece que tengas que saberlo todo, y tu ahi que no te sale ni abrocharle esos botoncillos, que en vez de dedos parece que tengamos morcillas de lo torpes que somos!!
      Salu2, 1 abrazo.

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